A veces cuando vuela la sonrisa de tu cara, un forense aparece y te rodea de tiza blanca. Pero echas a volar con poco, y vives, para que el mundo no pese. Desapareces en el cielo como un pájaro que huye del ruido de un disparo. Sin embargo vuelve al mismo nido, si a fin de cuentas las balas al aire no matan...si al final las palabras al pecho si despluman.
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