Que alguien le diga que vuelva. Que alguien le mienta y le diga que no la cague tanto como piensa.
Dile que no lo echo de menos, a ver si así me echa el un poco mas.
Que alguien le diga que sigo esperando a que aparezca. Tengo motivos suficientes para pensar que podemos con esto. Que a su lado nunca me tiemblan las piernas. He dejado un hueco enorme por si se trae sus besos. Porque el se retocia y me abrazaba y no me arañaba el corazón. Sus ojeras me quedan bonitas y no puedo olvidarle mejor.
Hoy me abandonan las palabras cuando más lo necesito.
Yo sobre todo... me lo se de memoria.
miércoles, 25 de mayo de 2016
sábado, 21 de mayo de 2016
Sobre lo que callamos y gritamos por dentro cuando las luces se apagan y el telón interno nos remite un remanso de paz o de furia. La brevedad del tiempo en el que se puede decir palabras que hierren y palabras que callas por no parecer estúpido. La forma en la que investigamos nuestro cuerpo, cómo nos acariciamos el pelo o miramos al punto fijo de la pared para no pensar en nada. La forma que tenemos en expresar nuestros miedos y nuestros errores para hacernos creer más fuertes de lo que somos. Los lugares que visitamos para no ser menos y ese archivo de ordenador con nombre que guardaras toda tu vida. Manías que pensamos que solo tenemos nosotros y que sin embargo no te hacen diferente al resto. Esa rutina que se clava en la cara de aparentar que no pasa nada, cuando pasa de todo...
jueves, 19 de mayo de 2016
domingo, 15 de mayo de 2016
Lucía venia con el pelo alborotado de los dedos de nadie y del viento que forma el aire. Con veinte preguntas que se le escapaban de los labios, queriendo saber en que estación se debía descolgar del cuello de Pablo. Tenia todos los miedos pegados a su cicatriz y aún así con el coche arrancados por si tenia que salir corriendo...Toco su timbre. Ni una vez, si no dos.
Recuerdo como Lucia, se colgaba de sus constelaciones al verle los ojos. Pablo, que veia el universo de Lucia demasiado lejos... aún contaba estrellas en el brillo de sus ojos.
Pablo se cortaba los dedos, para no tocarla, que era inevitable. Lucía le miro, con ojos de muerte, de guillotina en la mente, de no tener vida si no es con el. Pero a Pablo no le salia ni un ''Sientate, que me hago un peta y me lo cuentas''. Lucía se volvio por donde había venido. Con menos ganas de vivir, con menos ganas de todo.
Lloro en los hombros de quien estuvo ahí y despues en una almohada que ha sido cómplice de todas las noches de insomnio.
Aún así, Lucía se dejara las entrañas por Pablo. Hasta que no quede nada de Lucía.
Recuerdo como Lucia, se colgaba de sus constelaciones al verle los ojos. Pablo, que veia el universo de Lucia demasiado lejos... aún contaba estrellas en el brillo de sus ojos.
Pablo se cortaba los dedos, para no tocarla, que era inevitable. Lucía le miro, con ojos de muerte, de guillotina en la mente, de no tener vida si no es con el. Pero a Pablo no le salia ni un ''Sientate, que me hago un peta y me lo cuentas''. Lucía se volvio por donde había venido. Con menos ganas de vivir, con menos ganas de todo.
Lloro en los hombros de quien estuvo ahí y despues en una almohada que ha sido cómplice de todas las noches de insomnio.
Aún así, Lucía se dejara las entrañas por Pablo. Hasta que no quede nada de Lucía.
jueves, 12 de mayo de 2016
Cuando las mujeres empiezan una vida nueva, mejor o peor, siempre cambian.
Buscan un look diferente, se activan y empiezan a ponerse objetivos.
Empiezan a romper muchas cosas que deberian de haber hecho antes. Intentan romper con todo aquello que les pese.
Aunque sigan sintiendo que tienen en el pie, un ancla.
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