lunes, 19 de diciembre de 2016

He intentado escribirte esto buscando palabras en el diccionario que describan lo que siento. He empezado buscando por la A, claro. Amor. Por cada poro de mi piel, de donde vienen mis ganas de cuidarte todos los días que el destino me deje. Me he quedado corta y me he pasado a buscar por la C y encontré la palabra Complicidad. En palabras, miradas, acciones. Una fusión que taladra el pecho haciendo hueco a tanto bien. Incansable, he continuado buscando por la D y cierro los ojos. Te Deseo, con D de Dedo. Con cariño, con efusividad, erotismo, devoción. Y me he pasado a la E de entrega. Donde se da todo lo de uno mismo, sin esperar nada a cambio. Pasé de largo la M, miedos. Porque aunque son muchos, mayor es la G, de ganas. Que por no haberla pronunciado no es menos importante. Pero pasando paginas, le dedico tiempo a la P, de Pasión. A la reación del roce de la piel en el sofá. A la luz apagada de un cine, los asientos traseros de un coche, al mar. Mordernos sin reparo. Las miradas entre la gente ingenua a lo que nos esta pasando. Y me he pasado sin querer al Sexo, de la S. Donde nos seguimos comunicando sin hablarnos y la fusión se hace arte entre sabanas. Se crea una guerra de placer donde acabamos rendidos, vencidos ante tanto ardor.
Pero siempre termino pronunciando la T. Que ayuda a conjugar todos los verbos que suenan mejor a tu lado. Te quiero, de querer.

miércoles, 20 de julio de 2016

lunes, 4 de julio de 2016

Que morir no signifique irme
y volar no implique que te vayas.
Porque queda mucho entre nosotras
pero no estás donde estabas.

lunes, 27 de junio de 2016

Granada nos preguntaba si estábamos vacunados del tétanos mientras nos besábamos con los labios cortados, en mitad de Febrero.
Ahora no escribo, ahora escupo palabras como un gato sus bolas de pelo. La misma mierda que cada uno lleva por dentro y que la sufre por su cuenta y riesgo.
Andamos a prisas, con los dientes afilados siendo conscientes de que aquí como en la selva solo gana el mas fuerte. Sálvate, que nadie va a luchar tus miedos, que a los cobardes nadie les lleva flores al cementerio.
Dejaremos correr el tiempo, mientras, lucharemos de Lunes a siempre.

Sobre lo que callamos y gritamos por dentro cuando las luces se apagan y el telón interno nos remite un remanso de paz o de furia. La brevedad del tiempo en el que se puede decir palabras que hierren y palabras que callas por no parecer estúpido. La forma en la que investigamos nuestro cuerpo, cómo nos acariciamos el pelo o miramos al punto fijo de la pared para no pensar en nada. La forma que tenemos en expresar nuestros miedos y nuestros errores para hacernos creer más fuertes de lo que somos. Los lugares que visitamos para no ser menos y ese archivo de ordenador con nombre que guardaras toda tu vida. Manías que pensamos que solo tenemos nosotros y que sin embargo no te hacen diferente al resto. Esa rutina que se clava en la cara de aparentar que no pasa nada, cuando pasa de todo...