Lucía venia con el pelo alborotado de los dedos de nadie y del viento que forma el aire. Con veinte preguntas que se le escapaban de los labios, queriendo saber en que estación se debía descolgar del cuello de Pablo. Tenia todos los miedos pegados a su cicatriz y aún así con el coche arrancados por si tenia que salir corriendo...Toco su timbre. Ni una vez, si no dos.
Recuerdo como Lucia, se colgaba de sus constelaciones al verle los ojos. Pablo, que veia el universo de Lucia demasiado lejos... aún contaba estrellas en el brillo de sus ojos.
Pablo se cortaba los dedos, para no tocarla, que era inevitable. Lucía le miro, con ojos de muerte, de guillotina en la mente, de no tener vida si no es con el. Pero a Pablo no le salia ni un ''Sientate, que me hago un peta y me lo cuentas''. Lucía se volvio por donde había venido. Con menos ganas de vivir, con menos ganas de todo.
Lloro en los hombros de quien estuvo ahí y despues en una almohada que ha sido cómplice de todas las noches de insomnio.
Aún así, Lucía se dejara las entrañas por Pablo. Hasta que no quede nada de Lucía.
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